El Cambio Climático por aumento del efecto invernadero, tratado habitualmente como una posibilidad seria por estar científicamente fundada, pero necesitada aun de elementos suficientes de confirmación (Balairón, 2000; IPCC, 2001), de acuerdo con lo que se deduce del análisis de los datos actualmente disponibles, parece haber comenzado ya en España.
Los elementos que configuran esta realidad, obtenida del análisis de los datos de 38 observatorios meteorológicos de la red principal distribuidos por toda la España Peninsular (Instituto Nacional de Meteorología, 2002), una vez excluidos los afectados por perturbaciones como la “isla de calor” de las grandes ciudades, y los carentes de un número suficiente de datos, son los siguientes.
a) Subida media de la Temperatura media anual en la España Peninsular en el periodo 1971-2000: 1,53 ºC. La temperatura ha subido en 36 de los 38 observatorios analizados de forma estadísticamente significativa al 95 %.
Dado que las predicciones máximas de los modelos climáticos son -para el siglo XXI- de hasta unos 0,4 ºC de aumento por década para el siglo XXI ( Parry et al,. 2000 ), 1,2 ºC para 30 años, la realidad observada para el periodo 1971-2000 sugiere que estas tasas máximas previstas se estarían superando hoy un 27,5 %, que el problema es más grave de lo que suponíamos, y que puede llegarse a mediados de siglo con una subida mínima de temperatura respecto a 2000 de 2,50 ºC y probable en torno a los 3,5 ºC dado el aumento previsible de gases invernadero, 1-2 ºC más de lo que pensábamos hace unos pocos años. Ya el meteorólogo Carlos Almarza, del Instituto Nacional de Meteorología, advirtió en 2000 que el aumento de temperatura en Madrid en el último siglo y medio, descontado el efecto de isla térmica, había sido un 50 % superior a la media del Hemisferio Norte (Almarza, 2000). Esto supone que hemos entrado en una clara africanización del clima peninsular en España, ya que el cuarto meridional del país tiene ya temperaturas medias iguales a las del norte de Marruecos hace un cuarto de siglo, y a mediados de siglo, las tendrá toda la mitad sur.
b) Precipitación anual: sin cambios o a la baja mayoritariamente donde hay tendencia estadísticamente significativa. Un análisis de los datos del Instituto Nacional de Meteorología para la media de precipitación en España en el periodo 1947-1999, indica que no se observa aun una tendencia estadísticamente significativa; sin embargo, la tendencia de la precipitación estacional en invierno, componente principal de la anual en gran parte del país, y principal fuente de generación de recursos hídricos, indica una clara tendencia decreciente, estadísticamente significativa al 95%. Por tanto, El descenso de la lluvia previsto en los modelos parece haber comenzado.
c) Humedad relativa del aire: a la baja donde hay tendencia estadísticamente significativa.
d) Número de días de nieve anuales: a la baja sin excepción.
e) Número de días con Temperatura media mayor de 25ºC, al alza sin excepción. Esto indica una clara tendencia al aumento de las olas de calor, tanto en frecuencia como en severidad.
por más de siete (Análisis realizado a partir de datos del Instituto Nacional de Meteorología).
f) Temperaturas máximas anuales y mínimas anuales: al alza sin excepción.
f) Nivel medio del mar (Alicante): la tasa anual de subida se ha multiplicado por 3 en la década 1990-2000 (3,875 mm/año) respecto a la década 1980-1990 (1,345 mm/año). Fenómenos similares se han producido en el Cantábrico.
Este conjunto de hechos constituye una primera aproximación al problema, claramente significativa, que debería alertar a todos los que tienen que ver con el Clima o sus efectos. El resultado coincide con una apreciación ampliamente extendida entre la población de que el clima “No es como antes”. Dado que se trata de un proceso en marcha, una primera repercusión de esta realidad debería ser la incorporación de este aspecto en cuantos planes, programas y proyectos, públicos y privados, puedan resultar afectados de forma significativa por el mismo.
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